lunes, 3 de marzo de 2014

No podía ser de otra manera


Corrían los últimos años de los sesenta, viviendo en Barcelona, cuando nuestro padre empezó a llevarnos al "Camp Nou" (por cierto, ya se llamaba, lo llamábamos entonces así y nadie se rasgaba las vestiduras). Al principio íbamos los tres hermanos mayores, luego de dos en dos y finalmente, alternándonos, repartiéndonoslo entre nosotros por riguroso turno, de uno en uno. Mis hermanos, por aquel entonces, no se mostraban excesivamente atraídos por aquellas tardes con aroma y humo de faria y  de los "Coronas" que fumaba mi propio padre ni por aquel fútbol rancio de época que se nos ofrecía. No obstante,  para repetir sin esperar mi turno y saltarme el de alguno de ellos, tenía que pasar por "caja" y compensar de "alguna manera", aquel cambio de día. A veces, bastaba la barrita de caramelo que vendían en el propio estadio unos vendedores ambulantes, colándose hábilmente entre las filas de las gradas, con un inmenso y goloso cesto de mimbre, cargado de chocolatinas, pipas, peladillas, almendras garrapiñadas, y otras fruslerías dulces. Así, domingo a domingo, fue creciendo en mí una desmedida pasión por el fútbol y por aquel "Barça" de  Reina, Sadurní, Rifé, Gallego, Torres, Eladio, Juan Carlos, Rexach, Martí Filosía, Marcial, Zabalza, Zaldúa, Alfonseda, Pujol, etc. Recuerdo con claridad las carreras por la banda derecha, tan cerca que casi podía tocarlos con mis propias manos,  de  Rifé y de Rexach (las de "Charly", -el noi de Pedralbes-   menos, porque no le gustaba mucho correr, pero poseía un pie derecho elegantemente enguantado).

Con los años seguí alimentando esa afición que complementaba con la compra y lectura de las crónicas de los diarios deportivos de la época; el "Dicen..." (impreso en color sepia y ya desaparecido) y el legendario "El Mundo Deportivo" (en blanco y negro) y que costaban no más de cinco pesetas. Los martes compraba el lujoso "AS COLOR" con posters y galerías fotográficas de los futbolistas del momento (alguna de las cuales todavía conservo en Barcelona).

Llegamos a los setenta y desde mi butaca asistí al primer partido de Cruyff con la camiseta azulgrana,  contra el Granada (octubre de 1973). Luego fueron muchas las tardes de gloria, viendo sus galopadas fulgurantes y sus pases con el exterior del empeine para desplazar el balón, cruzando todo el campo, a un hueco donde hasta entonces nunca hubo nadie, pero que acabó por poblarse de jugadores (algunos bastante mediocres) que hicieron grande aquel fútbol y aquel equipo. 

Cuando el  Barça jugaba en otros campos, me pegaba a mi pequeño transistor Sharp y escuchaba la retransmisión del partido a través  de "Radio Peninsular de Barcelona", con las inolvidables voces de Miguel Angel Valdivieso y Jose Félix Pons.


Mora, Rifé, Torres, De la Cruz, Costas, Juan Carlos, Rexach, Asensi, Cruyff, Sotil y Marcial. El Equipo del 0-5 del Santiago Bernabeu.

Más tarde, ya en los ochenta, fueron sucediéndose los debuts de Maradona, Schuster, Simonsen, Linneker y alguna otra celebridad. Para entonces, cuando la incipiente marea (más tarde tsunami) del catalanismo comenzó a alcanzar la orilla del Club de Fútbol Barcelona, mi padre dejó de asistir y delegó en mi el poder de representación familiar en aquellos eventos. Desde aquella misma butaca, ya con otros vecinos, comenzábamos a escuchar (sin levantarnos de nuestros asientos, puesto que nos resultaba lejano y absolutamente ajeno) el himno de "Els Segadors" cada vez que el President Tarradellas asistía al encuentro. La megafonía sonaba ya exclusivamente en catalán como síntoma de  un inminente cambio. 

A mediados de esa década y por motivos profesionales dejé de vivir en Barcelona y poco a poco me fui separando del nuevo modelo socio-político del barcelonismo, pero jamás del deportivo, que profeso con idéntica pasión, la misma que la de aquel preadolescente que esperaba toda la semana a que, a las cinco en punto de la tarde del domingo de turno, comenzara a rodar aquel balón blanco.

De tantos años como seguidor culé me queda la experiencia de haber padecido prolongadas sequías de títulos, mientras nuestro eternísimo rival encadenaba ligas, Copas de Europa, etc. Sin embargo en nuestra historia más reciente hemos ido levantando la cabeza y ha ido creciendo el palmarés del Club al tiempo que se desplegaba el mejor fútbol que  he visto en mis cuarenta y tantos años de aficionado, refrendado con el reconocimiento de los más viscerales "enemigos" naturales del Barça (una elegantísima ovación en el Santiago Bernabeu, que dudo mucho se dará jamas en el Nou Camp).

Lástima que fuera del terreno de juego se pierda tanto tiempo en batallas indignas, ofuscaciones catetas y provincianas y ahora, además,  en trampas fiscales, fraudes y otros engaños.

A pesar de todo ello y desde el césped, después de haber disfrutado con la clase de Cruyff, Neskeens, Maradona, Shuster, en directo y de Guardiola, Romario, Rivaldo, Ronaldinho, Xavi, Iniesta y Messi, a través de la televisión, no podía ser de otra manera....soy del Barça.

Visca el Barça!, pero.....Viva ESPAÑA!

Por cierto, el Tata no mola! 

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